Mi primer encuentro con MiaLuna

Mi primer encuentro con MiaLuna

Cuando me llamaron para trabajar en MiaLuna yo no tenía ni idea de lo que era la copa menstrual, viviendo en mi país nunca la había escuchado. El día que empecé a trabajar estaba super nerviosa pues tenía que vender un producto que no conocía. Lo primero que hicieron ese día fue presentarme la copa y me explicaron su función y como se usaba, pero no es hasta que tienes tu primer encuentro cercano con ella que entiendes realmente como funciona.

La primera vez que la usé fui a Algarrobo (no recomiendo ir a la playa en el primer intento porque no estás segura de haberla puesto bien y no te sientes realmente cómoda con la incertidumbre). Sí, la copa filtró, aunque poco pero filtró, hubo días donde me costaba sacarla y me filtraba, lo cual me indicaba que si estaba mal puesta, sentía rabia por no poder usarla correctamente, me presionaba a mí misma a usarla y que quedara perfecta, pero no, la seguía poniendo mal. Así pasaron siete meses donde tenía que usar protectores siempre, meses donde quedaba bien puesta y otros donde se filtraba muchísimo. Creo que tenía una relación de amor y odio con mi copa, la odiaba y amaba a la vez. Decidí relajarme y empezar a probar distintos doblés y posiciones, hasta que encontré exactamente la manera en que a mí se me hacía mucho más fácil y cómodo para introducir mi MiaLuna:

  1. Me pongo en cuclillas
  2. Doblo la copa y la introduzco con el doblés hacia abajo (me di cuenta que hay más espacio para que ésta se abra).
  3. Introduzco el dedo para poder sentir donde la copa sigue doblada y justo allí poder expandir las paredes vaginales y hacerle el espacio a la copa para que termine de abrirse, de esta forma hasta puedo escuchar cuando hace el sello al vacío.

Listo, allí encontré la manera que a mí me funcionaba así que la relación de amor y odio se convirtió en amor puro y verdadero, no cambio mi MiaLuna por nada. Ahora luego ya de un año y medio en MiaLuna aconsejo a todas a darle tiempo a la copa y a sus cuerpos para adaptarse, buscar la técnica que se adapte a cada una. Yo me molesté conmigo por no poder ponerla y eso hacía que me tensara y no pudiera poner la copa correctamente. No podemos correr antes de aprender a caminar. Al principio podía tardar hasta 20 minutos en el baño para ponerla, ahora no tardo ni cinco minutos.

Mi consejo es darle tiempo, no presionarse y disfrutar el proceso de conocer nuestro cuerpo, les aseguro que valdrá la pena y las risas también, al final son #CosasQuePasan.

#Gaby

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